La resistencia

Conto/Cuento, Español

En un resumen de noticias, les advierto que la espera me ha dejado con tres sofás con tos y dos mesas con artritis, una nevera con hedentina de aguas olvidadas y un aire acondicionado con metástasis. El ventilador remó y remó sus aspas para secar los charcos de la última lluvia, pero no logró salvar las ropas que ustedes, irresponsables, dejaron en las gavetas más bajas, y a mí no me vengan a reclamar de estos mundos de musgo que están naciendo entre las mangas y los ruedos, porque quién los mandó a irse solamente con lo que tenían puesto. ¿Cómo les digo a las malparidas polillas que respeten por lo menos los rostros de los viejos y el cuaderno de papá, que se coman mejor el álbum de aquel congreso extraño o la pila de periódicos viejos que está debajo de la batea? ¿Qué me hago yo con toda esta gente guardada en las cajas, ahora que esos animaluchos están acabando álbum por álbum con las promesas que ustedes eran?

Gente, mi gente, ¿cuándo es que van a llegar? Mientras ustedes no vuelvan y no tengan el valor de estar aquí dentro y decirme que a pesar de nuestra historia me están dejando, yo voy a esperar, yo me debo a ustedes, yo soy toda fidelidad, toda carencia y prefiero implotarme antes que dejarme invadir.

Si grito socorro es porque la marabunta no tarda en llegar, grito socorro, socorro y no escucho que ustedes vengan. Me desgañito pidiendo salvación y no llegan las risas los gritos la música la corneta del carro el saludo al vecino. Me ardo la tráquea en desespero, pero somos tantos los que aullamos, que nos volvimos canción de ultratumba que los vivos ya no escuchan, porque escuchar duele en la punta de los dedos cuando se está lejos, y ustedes no se despidieron pero alguna idea me hago porque he estado aquí el tiempo suficiente como para saber cuando el paseo es corto y cuando la flecha se curva y se traga a sí misma y uno se vuelve el lugar al que se va de visita a veces, cuando la nostalgia muerde los tobillos.

Me he vuelto esta vergonzosa carencia, un ruido de piedra rota, sueno a legiones de polvo, a mocos mugrosos de hollín, a flema de ácaros y cucarachas gritonas y hambrientas, que por más hambrientas que sean no les ganan a esos que vienen, que están cada vez más cerca, ya siento su tibieza y no se parece a la de ustedes y ¿dónde están ustedes? ¿Dónde están ustedes, si ustedes son aquí y aquí está vacío? ¿Quiénes son ustedes, si ustedes son esto y en esto ya no los veo?

Ya, ya, ya comienzan las miradas, los acercamientos, el tanteo. Ahora están ellos forzando la entrada y no son dos ni tres, ni quince, son muchos, son más y más y siguen llegando. Son fuertes, son bravos, son tercos y me están rodeando ya con saliva en la boca y poros alebrestados.

Yo pido auxilio en mí nombre y en el de nosotros, aunque ya no sepa bien de cuál nosotros hablo, porque me deshago en tantos ripios que no sé cuáles son mis ruinas y cuáles las de mis cosas, pero eso acaba de desimportar porque en vez de llegar ustedes, llegaron ellos, y yo aquí sola, vulnerable, atacable, habitable, con defensas de cartón e importancia de papel periódico meado por perros, y ya me rasgaron la vieja y guerrera piel que tantos besos adolescentes veló y ya me están cortando una oreja y la otra y ya no es suficiente pedir cuidado, porque ahora la ley es pedir clemencia.

¿Donde ustedes están no existe la urgencia? Me han arrancado pestañas uñas cabellos, estoy herida, estoy jadeante, estoy cojeando y ustedes dónde están, que me prometieron más luces, mucho verde, menos rejas, y yo no olvido deudas, yo emplazo, yo exijo.

Dicen que es más seguro dejarse hacer porque si uno grita puede ser peor, pero yo voy a gritar, yo voy a hacerlos llorar de ruido, yo voy a chirriar con cada tubería cable bloque columna viga y cállate, niña intrusa, cállate ya y no me mires, no me toques, niña, que mientras mis dueños no lleguen yo seré una casa en huelga, una casa en guerra, una casa en retirada, niña, no estés cansada, no, no te duermas, no te pienses al fin en paz en mí, niña, no, que yo no tengo ya más corazón para nuevas despedidas.

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